Óscar Hasbún Alcalá
Nace el 15 de octubre de 1961, en San Gil, Santander, Colombia, cuna de grandes maestros de talla internacional. Crece en el seno de una familia con vena artística: Su madre, una apasionada del teatro y la ópera; su abuelo materno, a su vez poeta y teólogo lego; su hermano mayor, Jacob, un consagrado artista y escultor; su padre, hombre de negocios pero con una fascinación por la estética, los espacios y las formas naturales, coleccionista de fósiles, piedras y esculturas, para lo cual dedica un terreno de 20 hectáreas, donde Óscar pasa su niñez entre la naturaleza y el arte.
Desde muy pequeño se deslumbraba con las acuarelas y crayones que se convirtieron en su pasatiempo favorito, que con el paso de los años escolares lo conforta en su experimentación en diferentes áreas de las artes plásticas. En seguida se revela su vocación por la música y se hace discípulo de don Luis Arenas, ciego de nacimiento, quien le enseña a tocar de oído la guitarra. Poco tiempo después y ya como autodidacta se inclina por el género clásico, lo cual lo apasiona y ocupa un lugar fundamental en su vida. Así mismo, dedica gran parte de su tiempo al ajedrez, afición que hereda de su padre y que hace parte de la dinámica familiar, en el cual alcanza a ocupar puestos sobresalientes en los ámbitos municipal y departamental. Más tarde se convertirá en un estudioso del esperanto, idioma que cultiva con especial esmero y logra manejar con destreza.
En un principio, como es de esperarse, se integra al negocio familiar, para lo cual se prepara haciendo estudios de economía en la capital del país, Bogotá. Años más tarde, entre muchos ires y venires, se inclina por la pintura, que es el llamado interior, el camino que definitivamente escoge, donde se siente pleno y feliz.
Su estilo orgánico expresa el espíritu tranquilo y profundo del artista. La comercialización de sus obras permaneció dentro de su círculo cercano y de manera privada, como era su deseo. Y, casi “casualmente”, se fue dando a conocer, dada la sorpresa y admiración que suscitan sus pinturas. De tal manera y por petición de sus allegados, se da el paso a la apertura y exposición del artista.
Óscar reside la mayor parte del tiempo en su tierra natal, San Gil, que es donde encuentra su inspiración y mantiene el contacto con la naturaleza; aunque es un entusiasta viajero, lo cual denota su espíritu libre y curioso.

